De la escultura digital a las poéticas del espacio.

 

 

 

 

 

Abstract

Esta ponencia ( o texto reflexivo) propone una mirada hacia otras formas de pensar la tecnología, donde esta se acerque hacia los cambios en las formas de pensamiento, cambio en los modos de sentir de los sujetos y su relación con el mundo - con el espacio afectivo -,  donde esta relación no sea únicamente, en palabras de Brea: “Para las industrias de la cultura y el propósito alienador de una u otra ingeniería de masas - reduciendo en ellas el papel del arte al papel de actor secundario de las industrias del entretenimiento.”[1]. Sino que por el contrario la tecnología sea pensada en tanto industria de la conciencia, porque como lo menciona Brea: “ La tecnología por excelencia de nuestro tiempo, - es la del pensamiento, la del cálculo, la de la información.”[2]. La tecnología como forma de entender el cuerpo humano y la espacialidad, pero también como un acontecer estético, un devenir de la experiencia estética entre dos cuerpos, es decir, un tercer cuerpo que se forma entre la máquina y el sujeto: La poética del espacio. En este sentido la relación con el cuerpo será uno de los puntos importantes en esta reflexión, asi como su convergencia con el espacio como lugar poético y poiético de creación.

 

 

Palabras clave

Espacio, poética, estéticas expandidas, subjetividad, imaginación

 

 

 

 

 

 

Pequeño glosario de términos necesarios para la comprensión de este asunto

 

 

 

 

Espacio:

 

Lugar limitado entre dos objetos ( Natalia Giraldo, 11 años)

Mas allá o mas cerca ( Juan Carlos Mejía, 11 años)

 

Lenguaje:

 

La  piel (Victor Alfonso Soto, 7 años)

 

Poesía:

 

Como estar cantando (Weimar Román, 7 años)

 

Poeta:

Alguien que ha descubierto algo en el mundo (Nelson Fernando Londoño, 9 años)[3]

 

 

 

Introducción

 

 

Mi cuerpo asi como el suyo es un cuerpo tecnológico

Daniela Kutschat Hanns[4]

 

 

Asi empieza su texto Daniela Kutschat Hanns, doctora en artes de la escuela de comunicaciones y artes de la universidad de Sao Paulo, quien junto a varios académicos y artistas, entre ellos Rene Cantoni, han desarrollado  propuestas en las que la tecnología y el hombre se funden componiendo un sistema operacional descrito como “simbiosis” (Kutschat & Cantoni, 2004). Estas investigaciones dieron como resultado diferentes reflexiones, donde además de tecnológico, el cuerpo era pensado como interfaz en la medida que interactúa con otros, se adapta al ambiente y es capaz de alterarlo. En este sentido las relaciones entre cuerpo y tecnología son entendidas como un solo organismo viviente. En 1964 Marshall McLuhan escribe el texto “Comprender los medios de Comunicación. Las extensiones del ser humano” donde se refiere al mito griego de Narciso, según el cual, Narciso confundió su reflejo en el agua con otra persona (“esta extensión suya sensibilizó sus percepciones hasta que se convirtió en el servomecanismo de su propia imagen extendida o repetida”).

 

Con esta analogía McLuhan sostendrá que cualquier invento o tecnología es una extensión o auto amputación del cuerpo físico y, como tal extensión, requieren además, nuevas relaciones o equilibrios entre los demás órganos y extensiones del cuerpo, concluirá afirmando: “En la edad eléctrica llevamos a toda la humanidad como nuestra piel”.

 

Desde esta perspectiva pensar el cuerpo como algo lejano o extraño a la tecnología resulta un tanto inocente, en el sentido de que estos objetos o extensiones de nuestro cuerpo, no son mas que la esencia misma de la  evolución natural. Es por ello que “A lo largo de la historia, el hombre elaboró formas de comunicación y lenguajes corporales sofisticados, algunos de los cuales tan eficientes que perduran hasta hoy. A diferencia de otras especies, también inventó una serie de artificios y artefactos capaces de ampliar y transformar la cognición humana y el ambiente: Algunos de ellos físicos y otros mentales. Caso particular del computador”[5]

 

 

Hasta este momento se ha hecho un análisis general sobre el problema del cuerpo y la tecnología como extensión de este, pero .. ¿ Qué pasa con ese cuerpo tecnológico del arte?

 

Al respecto se retomaran varios ejemplo:

 

“Sí, pero no sólo con mi cuerpo, sino también con mis espacios. Cuando hice el de la Sala Moncada, la gente pensaba que era mi espacio, y por supuesto que no era así. Lo construí porque me gustaría que existiera y, por lo tanto, es real. Pero yo no vivo en esos espacios, aunque espero algún día poder vivir en uno que yo diseñe. Son los espacios que me gustaría habitar y que tengo que crear porque desgraciadamente no existen. ¡Esto también es identidad!” [6]

 

Llegó el momento de preguntarnos si un cuerpo bípedo, que respira, con visión bíno- cular y un cerebro de 1.400 cm (3) es una forma biológica adecuada. No puede con la cantidad, complejidad y calidad de las informaciones que acumuló: lo intimidan la precisión y la velocidad [ ... ] El cuerpo no es una estructura ni muy eficiente, ni muy durable; con frecuencia funciona mal [... ] Hay que Re proyectar a los seres humanos, tomarlos más compatibles con sus máquinas. [7]

 

“Desplegar el cuerpo ante la mirada, constituye a  lo último un acto de sustracción; o formulado en otros términos, que cuanto mayor es el grado de inscripción/concreción del cuerpo en el espacio performativo, mas manifiesta resulta su ausencia, su naturaleza des-emplazada”.

 

(Cartografías del cuerpo, pág15). [8]

 

 

“ El trabajo que yo hago me define. Autobiografía fue realizado bajo la premisa de que los objetos con los que vives, todos ellos, dicen a la gente cómo lees, comes, duermes, trabajas, etcétera. Lo que eres”.

 

(Sol LeWitt 2003, entrevista realizada en el marco de la exposiciónn Photoespañaña).

 

 

 

 

Y que  mejor forma de hablar del cuerpo sino es por su relación con los objetos?. En el texto cartografías del cuerpo, presentado por Pedro Cruz Sánchez y Miguel Hernández Navarro, se pueden hacer evidentes algunas características que describen desde una visión general el problema de la corporalidad en el arte contemporáneo, si bien es cierto según afirman estos autores que todo es cuerpo en el arte, también es cierto que los objetos que conforman dicho cuerpo, caso particular del cuerpo contemporáneo, son representaciones de ese cuerpo ausente y narrativo que afínales de los años noventa se inscribía en otros soportes de representación mediados por la tecnología.  La visualización del cuerpo como soporte de escritura o su representación, hicieron evidentes las transformaciones que ha tenido el cuerpo a largo de las últimas décadas.

 

En la obra Autobiography realizada por Sol LeWitt en los años ochenta, se hace visible la presencia de ese cuerpo ausente mediado por los objetos que representan su vida en 18 libros con 1.101 fotografías de cada uno de los objetos de su vivienda en Nueva York y que describen el mundo que le rodea. No es un autoretrato es una autobiografía de su ausencia, una ausencia contada en imágenes de tres por tres, en blanco y negro, dispuestas en una cuadrícula. Ningún objeto es mas importante que otro.

 

Rediseñar la puesta en escena de la subjetividad en el contexto contemporáneo, es uno de los paradigmas que surgen alrededor del tema del cuerpo en la actualidad, convocar el pasado, recurrir al archivo y multiplicar los gestos con los que el sujeto traza una imagen para hablar sobre si mismo, son solo algunos de los aspectos que subyacen alrededor de la autorreferencialidad, el cuerpo y los objetos que devienen estos encuentros en el contexto contemporáneo.  Así pues el cuerpo ausente, ese cuerpo presentado por LeWitt a través de sus objetos, niega la presencia del sujeto, haciendo que este se disuelva o mute a los objetos que en últimas son parte fundamental de su existencia.

 

En los años noventa la artista Colombiana María Teresa Hincapié presenta para el salón XXXIII salón nacional de artistas, una de las obras del performance mas importantes del arte contemporáneo en Colombia y con la que ganó el primer premio ese mismo año. Una cosa es una cosa fue la obra presentada para el evento de mas relevancia en el país, durante ocho horas sacaba de una maleta y de alguna cajas de cartón una  a una las cosas que conformaban su vida. En un rectángulo de gran tamaño fue poniendo cuidadosamente uno a uno los objetos que la acompañaban en su diario vivir.

 

 

“…traslación aquí. enseguida. en la esquina. en el centro. a un lado. cerquita a el. a ella. muy lejos. más lejos. muchísimo más lejos. lejísimos. aquí las bolsas. aquí el bolso. Aquí la Tula. aquí la caja. allá las bolsas. aquí la Tula y encima el bolso. a un lado la caja. en la esquina el bolso y la Tula. en el centro las bolsas de papel y cerquita la caja. vaciamiento. dispersión. todo se vacía. todo sale. todo se dispersa. se riega. se mezcla. se detienen. se cuadran uno tras otro indiferentemente. enmarcan un espacio que se envuelve. se separan por grupos uno al lado del otro. grupos comunes. donde se parecen. porque son blancos. porque son de tela. porque son vestidos. porque son de plástico. porque son largos. porque son cubiertos. porque es loza. porque son frascos. porque se necesitan el uno al otro como la crema y el cepillo. pero también la crema sola y el cepillo con otros cepillos o solo también. todas las flores aquí. los vestidos extendidos. los negros cerca a mi los rosados aquí. los pañuelos solos. la colcha sola. los cubiertos solos. las bolsas solas. los lápices solos. los vestidos solos. los colores solos. (la escoba sola. las cebollas solas. las zanahorias solas. el maíz solo. el azúcar solo. la harina sola. el plástico solo. la bolsa sola. la Tula sola. la caja sola y vacía. el espejo solo. los zapatos solos. las medias solas. las yerbas solas. yo sola. el solo. nosotros solos. un espacio solo. un rincónn solo. Una llínea sola. una sola media. un solo zapato. todas las cosas están solas. todos estamos solos. un montón de arroz. un montón de azúcar. un montón de sal. un montón de harina. un montón de caféé. un montón de cosas…” [9]

 

 

En el año 2010 la artista británica Hanna Collins presenta en el museo de la universidad nacional de Colombia la exposición La revelación del tiempo [10], la experiencia colectiva de la memoria y la vida cotidiana del mundo moderno son los temas que esta artista y cineasta utiliza de forma minuciosa para ver los detalles de lo intimo en las vidas cotidianas y particulares de las cosas que están allí. “ Su ojo es obsesivo de si mismo. Parece estar muy atento de lo que enfoca, de lo que registra. Vuelve una y otra vez sobre lo que mira, e insiste en tratar de ver lo que intuye que no es visto, lo que obstinadamente nos hemos habituado a pasar por alto”.( Sáenz, pág. 19).

Tres años después Carlos Rojas Cocoma (Emma B) presenta para el premio nacional de critica de la  universidad de los andes: El cuerpo del tiempo,[11] un ensayo breve, hecho sobre la obra de María José Arjona, una de las artistas del performance mas importantes de América latina. El cuerpo del tiempo es la acción casi imperceptible del tiempo mismo, es la base misma de la creación, donde se piensa desde el cuerpo y no sobre este. El tiempo en la obra de María José Arjona pierde la dimensión exacta a través del cuerpo, así como la idea de pasado: “ Un recuerdo es sólo una experiencia a través del tiempo, en el presente”. La obra de María José Arjona es un tiempo que no nos pertenece.

 

Estos dos ejemplos tienen algo en común, en ellos se ve claramente el transcurrir del tiempo y el cuerpo asociado a el. Sin embargo, entre estas dos categorías persisten dos diferencias entre una y otra obra; el cuerpo de Hanna Collins son cuerpos abstractos, quizá imaginados por ella misma a partir de su mirada subjetiva, sus cuerpos son múltiples , no son personas en particular, sino formas intuitivas y perceptivas, cargadas de afecto y sensaciones;  por otro lado, el cuerpo que nos muestra María José Arjona es un cuerpo que a la vez es medio de su obra, es un producto de una experiencia y en este caso experiencia de su vida.

 

Estos cuerpos, son cuerpos contemporáneos, cuerpos reactualizados que han cambiado sus dispositivos tecnológicos; ya no son cuerpos pensados desde la representación espontánea de lo divino (Gadamer, pág. 16) sino cuerpos reactualizados en su naturaleza de lo bello. Cuerpos que llevan la historia de la modernidad tatuada en los desarraigos de una sociedad que cambiaba su mirada por la industrialización.

 

 

El espacio virtual y sus formas de subjetividad ó Estudio comparado de paisajes inestables

 

 

El  Espacio

(del latín spatium) significa todo lo que nos rodea. La extensión que contiene la materia existente. la parte que ocupa un objeto sensible y la capacidad de terreno o lugar

 

¿Que es lo virtual?

Lo virtual en un sentido estricto, tiene poca afinidad con lo falso, lo ilusorio o lo imaginario. Lo virtual no es, en modo alguno, lo opuesto a lo real, sino una forma de ser fecunda y potente que favorece los procesos de creación, abre horizontes, cava pozos, llenos de sentido bajo la superficialidad de la presencia física inmediata.[12]

 

 

Y .. ¿porque no comenzar con el último recuerdo vivido antes de escribir las páginas de este documento?. Tendría entonces que sentarme a pensar cual de los innumerables recuerdos de mi memoria involuntaria en el sentido de Proust, voy a exteriorizar a través de estas palabras que voy a transmitir en forma de trazas de mi pensamiento desorganizado.

No es fácil, y aunque cada vez son mas frecuentes estos bloques de sensaciones, me he propuesto en este ensayo intentar describir las impresiones de esos paisajes que conformaron mi niñez. Es extraño, pero como dije anteriormente es involuntario, me propongo entonces como  Proust buscar para recordar el tiempo perdido.

 

Era algún año entre mil novecientos ochenta y siete y mil novecientos noventa y tanto … mi memoria exteriorizada, hasta ese momento solo dependa de un lápiz y una libreta de Hello Kitty donde iba anotando las experiencias de cada día, mi diario, mi aparato mnemotecnológico que permitía de alguna forma conectar el mundo real con mi voz interior (que aún permanece). Recuerdo que se habría con una llave pequeña que guardaba con recelo entre mi ropa. Aún no sabia dibujar, o por lo menos no lo recordaba.

 

Este recuerdo es solo uno de los muchos que se posan últimamente sobre mi memoria, donde ya no existe ese lápiz y ese papel de líneas rosa y olor a frutos rojos, si no que esos recuerdos lo he exteriorizado en otros soportes, quizá porque me niego a permitir que desaparezcan, sin embargo,  debo admitir que se han vuelto un poco más objetivos, porque ahora son representados por medio de un software en un espacio común que es el museo, un monumento que como Debray menciona es “El útil por excelencia de una producción de comunidad. Si llamamos cultura a la capacidad de heredar colectivamente de una experiencia individual, no vivida por uno mismo, el monumento, en tanto que atrapa el tiempo en el espacio y atrapa lo fluido en lo duro, es la habilidad suprema del único mamífero capaz de producir una historia” [13]

 

Ahora mi subjetividad no permanece entre las líneas rosa de mis recuerdos vagos sino que estos se exteriorizan en este lugar de carácter espectacular donde todos los que pasan ven de alguna forma mi desnudez hecha sonido e imagen. He sido atrapada por el espacio tiempo … No obstante esta nueva forma de exteriorizar la subjetividad hacia un contexto objetivo, ha permitido de alguna forma que esas memorias individuales sean objetivadas por otros, o quizá no sean olvidadas por el individuo, esta sería una forma de engañar a esas sociedades de control de las que habla Bernard Stiegler en su texto: Anamnesis e Hipomnesis: Platón como el primer pensador de la proletarización.[14] Al respecto Stiegler afirma:

 

“Estamos en constante relación con aparatos mnemotecnológicos de todas clases, desde la televisión al teléfono, incluyendo el computador y los sistemas GPS. Hoy, las tecnologías cognitivas, a las que confiamos una cada vez  mayor  parte de nuestra memoria, van haciéndonos perder una también cada vez mayor parte de nuestro conocimiento. Extraviar un teléfono celular es perder el rastro de los números telefónicos de nuestros relacionados y darnos cuenta de que estos ya no están en nuestra memoria física sino en la del dispositivo perdido. Es aquí donde debemos preguntar si el desarrollo masivo e industrial de mnemotecnologías no representa una pérdida estructural de la memoria, o, más precisamente, un desplazamiento de nuestra memoria: un desplazamiento que puede llegar a ser el objeto de control del conocimiento”

 

Sin embargo desde el punto de vista del arte y particularmente de las prácticas artísticas contemporáneas ¿Será posible que esto llegue a tal punto? O por el contrario ¿ Es el talón de Aquiles de la representación de esa exterioridad la que conforma comunidad? Me explico: Las tecnologías digitales han permitido de alguna forma crear una memoria colectiva, a través de dispositivos que representan una perdida estructural de la memoria o como lo menciona Stiegler, un desplazamiento de la memoria. No obstante estos aparatos o dispositivos de la memoria también han permitido que algunos grupos de individuos trabajen en pro de esa construcción hipomnésica de la memoria, caso particular de las prácticas  artísticas  contemporáneas que vinculan prácticas comunitarias al margen de los organismos de control, incluso las hackean. Desde este punto de vista es probable que asistamos a un momento de la historia donde la individualidad y los discursos particularistas ocupen un lugar importante en esas sociedades de conocimiento, esto se puede ver evidenciado en los espacios del arte y la cultura. De esta forma la hipótesis aquí planteada  se basa en la creación de comunidades de conocimiento que puedan transmitir contenidos a través del tiempo, mediante prácticas alternativas y autosostenibles a pesar de su carácter efímero.

 

Es por ello que este texto adopta como subtitulo: Estudio comparado de paisajes inestables,  los cuales obedecen a esos paisajes que se mueven entre la Anamnesis e Hipomnesis. Es decir un paisaje exteriorizado a través de mi memoria por medio de trazas (fotografía – dibujo y  Software interactivo). El paisaje como espacio afectivo y como construcción cultural hacia la revalorización de mi subjetividad, en la que la indagación en torno a la emoción contribuye a replantear unas relaciones de nuevo orden entre el sujeto y el mundo, estas relaciones se convierte entonces en punto de inflexión que comunica mi memoria involuntaria con las trazas de mi quehacer artístico, precisamente por esa relación entre el cuerpo como primer objeto técnico y el individuo como un ser susceptible de nuevos procesos de individuación, es decir un ser en constante proceso de desfase. Inestable.

Nunca hable del paisaje que relevó esa imagen del diario de mi niñez, el momento específico e involuntario que activó ese mecanismo de activación de mi memoria, ese momento auto poiético que me lleva a conformar estas palabras. La casa de mis abuelos paternos y su olor a mierda de caballo, la ventana de su cocina donde solo era posible asomar el rostro por la diminutez de su tamaño, mi cuerpo reposado, allí, esperando la niebla que subía cada mañana por las montañas cafeteras y el solar con las gallinas que engañaba con pedazos de piedra molida.

 

 

Conclusión

 

Es necesaria la reflexión, al mismo tiempo que la experimentación en los procesos vinculados a los espacios inmersivos, las tecnologías digitales y la mediación que permiten los “nuevos” medios, a través del discurso de lo digital; asi mismo la relación con el cuerpo y con el espacio como forma poética y poiética de creación, que posibilitan la exploración desde la estética y los procesos de creación, incluidas desde esta perspectiva los estudios sobre los espacios afectivos en tanto su relación con el mundo. La virtualidad entendida desde Pierre Levy donde “ En un sentido estricto, tiene poca afinidad con lo falso, lo ilusorio o lo imaginario. Lo virtual no es, en modo alguno, lo opuesto a lo real, sino una forma de ser fecunda y potente que favorece los procesos de creación, abre horizontes, cava pozos llenos de sentido bajo 1a superficialidad de la presencia física inmediata.” (Lévy Pierre, 1999). Es aquí donde la delimitación del campo de la Escultura Digital, se va componiendo a partir de trasladar reflexiones e indagaciones poéticas o subjetivas de la percepción, en procesos y cadenas de pensamiento creativo que abarquen el cuerpo y la reconstrucción espacial y visual de lo ideado mediante el software y las herramientas digitales. Siendo necesario desarrollar el pensamiento creativo alrededor de la espacialidad pensada como espacio poético de creación. Es por esto y citando nuevamente a Brea: “Que el pretendido  “pensar no técnicamente la técnica”, el pensarla en su “esencia” es pura ilusión. Pues el mayor efecto contemporáneo de la técnica no se produce sobre el sistema de los objetos – sino precisamente sobre el pensamiento. No es la nuestra tanto época de altas tecnologías en el universo de los artefactos, - cuanto  en el de las industrias de la conciencia. La tecnología por excelencia de nuestro tiempo, - es la del pensamiento, la del cálculo, la de la información. A su paso,  el “pensar mismo se ha convertido en tecnológico. Cuando el pensamiento se relaciona con la técnica bajo este régimen de “insumisión”, su resultado se llama: Arte. ( J, Brea, 1999, pág. 122).

 

 

 

Bibliografía

 

 

[1] Brea, J. L. (2002). La era postmedia: acción comunicativa, prácticas (post) artísticas y dispositivos" neomediales". Editorial CASA. Salamanca.

[2] Ibíd., Pág. 120.

[3] Naranjo, G (2009). La casa de las estrellas: El universo contado por niños. Editorial Santillana. Colombia.

[4] Hernández, I. (2005). Estética, ciencia y tecnología. Creaciones electrónicas y numéricas. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana–Colección Estética contemporánea. [ Compilación].

[5]  Ibíd., pág.  195.

[6] Ana Laura Alaéz (n,d) http://analauraalaez.com/wordpress/portfolio/#all . extraído el 28 de Septiembre de 2016.

[7] Stelarc (1997) "Das estrategias psicológicas às cíberestraté- gías: a protética, a robótica e a existência remota", en: Diana Domíngues (comp.], A arte no século XXI, San PabIo, UNESP, pp. 54-59.

[8] Sánchez, P. A. C. (Ed.). (2004). Cartografías del cuerpo: la dimensión corporal en el arte contemporáneo (Vol. 4). Cendeac.

[9] Texto publicado en el catalogo de la galería Al cuadrado, donde Maria Teresa realizó en el año 2005 este performance por última vez. Extraído el 14 de Junio de 2015 de: https://objetosmagicos.wordpress.com/tag/maria-teresa-hincapie/

[10] Hannah Collins: la revelación del tiempo: películas y fotografías. Museo de Arte Universidad Nacional de   Colombia, 2010.

[11] Cocoma, C. (2013). Maria Jose Arjona: El cuerpo del tiempo. Universidad de los Andes. Consultado de: http://premionalcritica.uniandes.edu.co/?texto=maria-jose-arjona-el-cuerpo-del-tiempo-carlos-rojas-cocoma

[12] Lévy, P (1999). ¿ Qué es lo virtual?. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona.

[13] Debray, R. op. Cit

[14] Stiegler, B. (2012). Anamnesis e Hipomnesis Platón como el primer pensador de la proletarización.

[15] Brea, J. L. (2002). La era postmedia: acción comunicativa, prácticas (post) artísticas y dispositivos" neomediales". Editorial CASA. Salamanca. Pág. 122.

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